1.1. ¿Qué es el guión?
Muchas pueden ser las respuestas a esta pregunta. Una de ellas es que el guión es el libro en donde se narran todas aquellas cosas que van a ocurrir en la película que se intenta filmar. Esto, en primera instancia, nos permite diferenciarlo de ella.
El guión no es la película, sino el lugar de donde todos los integrantes de la futura producción del filme, van a consultar una y otra y otra vez, desde el comienzo de la preproducción hasta el final de la postproducción, todo aquello que necesiten saber para convertir el texto escrito en material audiovisual.
Así surge otra acepción: el guión como herramienta de trabajo común al equipo de realización del filme. Para ello, la calidad de detalle que un guión requiere en su escritura, debe tener en cuenta su carácter de herramienta y, por lo tanto, contener las descripciones necesarias para que cada integrante del equipo encuentre todo lo relativo a su área laboral sin herir susceptibilidades; es decir, sin que nadie crea que nosotros, los guionistas, pretendemos hacer también su trabajo.
Pensemos que será leído por el director, las cabezas de equipo (director de fotografía, director de arte, director de producción, director de sonido, editores, utileros, postproductores de imagen y de audio, etc.) y desde ellos todos los integrantes de cada uno de los diferentes rubros, para así lograr que la realización del filme sea lo más similar posible a lo que pretende transmitir el guión.
Lo que en principio parece algo sencillo -dar información detallada- se torna relativamente complejo a la hora de la redacción, si no disponemos correctamente de todos los elementos necesarios para ello.
Un buen guión no depende sólo de los conocimientos sobre el proceso de escritura del autor, sino también de toda su competencia audiovisual, ya que debe explicar con palabras lo que el realizador pondrá en imágenes sin utilizar el lenguaje técnico (tamaños de plano, posiciones y movimientos de cámara, etc.) y valiéndose tan solo del tiempo verbal presente conjugado en tercera persona y, por supuesto, de acciones.
En resumen el guionista tiene que generar, como función primera, un texto que en su trascripción a imágenes resulte, a los ojos del espectador, entendible y verosímil.
También debemos saber que el guión no es ni más ni menos que “una obra literaria autónoma (no un “género” literario nuevo)” 1. No debe ser leído como un genero más de la literatura, no es drama ni comedia ni ficción, sino que es un subgrupo literario que contiene todos los géneros de la literatura, y que, por sus propias leyes de escritura, se diferencia de lo literario y no pretende medirse con ello.
1.2. ¿Cuál es el trabajo del guionista?
De lo dicho anteriormente se desprende que el escritor audiovisual debe concentrarse en una historia que va a contar a quienes realicen la película, la que deberá ser entendida y disfrutada por un público más o menos especificado. ¿Tarea menor?
Aunque no lo hagamos conscientemente, cada vez que entablamos una conversación con alguien cambiamos nuestra manera de dirigirnos -las palabras que usamos, los temas y la manera de ordenar nuestro discurso- dependiendo de quién sea nuestro interlocutor. No solemos dirigirnos de la misma manera a un compañero de trabajo o de estudio, que a nuestro jefe, a nuestros padres o a nuestra pareja. Y lo hacemos así porque sabemos que de esa manera, cada mensaje será efectivamente comprendido por cada receptor.
Siguiendo el mismo criterio, debemos establecer cuál será nuestro espectador -tratando de ampliar el espectro al máximo si queremos hacer más rentable nuestro trabajo-, para utilizar correctamente las competencias culturales de los mismos en detrimento de la comprensión del mensaje.
Una vez que sabemos el tipo de film que queremos o tenemos que escribir y el público al que nos dirigimos, el primer paso es hacer una investigación que nos permita conocer mejor los elementos de los que nos valdremos. Búsquedas en la Web, entrevistas con profesionales o con personas con características o historias de vida similares a las de nuestros personajes, libros, observación silente, visitas a lugares similares o exactos, hay muchas formas de llevar adelante una investigación.
Ya sea que nos enfrentemos a una buena historia policial con algún asesino serial, o intentemos un filme histórico, o nos pidan escribir una ficción sobre determinado tema, lo más conveniente antes de sentarse a tirar ideas sobre la página en blanco, es averiguar todo lo que consideremos necesario sobre asesinos seriales -sus modus operandi, sus formas de vida, su psicología...-, el momento o hecho histórico que vamos a representar -personajes, paisaje, costumbres, acontecimientos...- o el tema que nos convoca.
Si no nos tomamos un tiempo para este trabajo, es probable que en medio de la escritura nos veamos desbordados, al menos, por la trama y sus personajes, y tengamos, entonces, que interrumpir nuestro trabajo para realizar la investigación que no hiciéramos al principio. También suele ocurrir que una idea no nos entusiasma demasiado hasta que la investigación nos trae algún dato o elemento que nos da las claves para seguir avanzando con ganas.
Una vez que recabamos toda la información, debemos jerarquizarla en función de aquellos elementos que nos permitan un mayor rédito dramático en el momento de estructurar el relato. Ordenamos, asociamos, desmenuzamos, separamos, tamizamos para tener un manejo más efectivo del material recopilado.
Ahora sí, podemos empezar a organizar nuestras ideas. Los pasos a seguir -ya hablaremos específicamente de ellos- son: construir la idea argumental, especificar el conflicto, diseñar a los personajes, delinear el argumento, definir una estructura, armar la escaleta, describir las escenas y finalmente, hacer hablar a los personajes mediante el diálogo.
El trabajo del guionista, entonces, no se limita al acto en sí de la escritura porque, hay que recordarlo, la mayoría de las veces, antes de sentarse a escribir, hay que leer, consultar a profesionales de otras áreas, tomar notas, grabar conversaciones, ordenar, jerarquizar y estructurar.
De acuerdo a nuestra propia experiencia, llevar “en la cartera de la dama o el bolsillo del caballero” un pequeño cuaderno de notas 2, es parte importantísima del proceso de escritura -siempre se nos ocurre la mejor idea en los peores lugares-. Recomendamos estrenar uno diferente por cada proyecto para asegurarnos de que en ese cuaderno, encontraremos todo lo relativo a las ideas del proyecto en cuestión.
1.3 Glosario
Material audiovisual: Aquello que esté hecho de imágenes y sonidos: corto, película, programa de TV...
Libro: Nombre que se le da al guión terminado.
Texto audiovisual: Todo aquello que esté en presente, tercera persona y acciones, ya sea el guión (libro) en sí o cada una de las partes que conforman el proceso de escritura.
Verosímil: Aquello que aparenta realidad.
NOTAS:
1. Pio Baldelli, El cine y la obra literaria, ediciones ICAIC, La Habana, 1966, p. 297
2. También se puede utilizar, siendo muy práctico para aquellos que están acostumbrados a escribir directamente en formatos digitales, una Palm o Pocket PC, ya que el archivo generado en este dispositivo luego es abierto directamente en el ordenador personal.
Capítulo 1 del libro Al final del Arco Iris: guía teórica para la escritura de guiones, escrito por Paula Arella y Maximiliano (Tate) Sanguine, Buenos Aires, 2006.
Publicación autorizada por los autores.